Habilidades Sociales y Calidad de
Vida
Las
habilidades sociales son un conjunto de hábitos (a nivel de conductas, pero
también de pensamientos y emociones), que permiten mejorar la calidad de vida
de las personas, es decir las relaciones interpersonales, sentirse bien,
obtener lo que se quiere, y conseguir que los demás no impidan lograr los
objetivos. Igualmente Las habilidades sociales, se definen como la facilidad de
llevarse bien con las personas sin tener problemas, es la manera de comunicar pensamientos
y sentimientos de manera asertiva. Es
por ello que son primordiales ya que la
relación con otras personas es la principal fuente de bienestar; pero también
puede convertirse en la mayor causa de estrés y malestar, sobre todo, cuando se
carece de habilidades sociales; los déficit en habilidades sociales llevan con
frecuencia a sentir emociones negativas como la frustración. Ser socialmente
hábil ayuda a incrementar la calidad de vida de los seres humanos
Por otra parte las habilidades sociales, como competencia personal
y social, son importantes para determinar un buen perfil profesional. Dentro de
estos profesionales destacamos el perfil del docente ya que éste debe
desarrollar un interacción comunicativa (proceso enseñanza-aprendizaje entre
alumno-profesor). Todo esto contribuye en el rendimiento y logros escolares,
laborales y sociales. Un buen desarrollo de las habilidades sociales es uno de
los indicadores que más significativamente se relaciona con la calidad de vida;
es decir no es solo el producto de los aspectos observables de la vida de cada
individuo, sino que también influye la forma en que cada persona percibe y
desarrolla las habilidades sociales y la evaluación que haga de las mismas.
En tal sentido al hablar de calidad de vida no existe consenso
sobre qué significa, cómo debe medirse, para incentivar un entorno que permita
el desenvolvimiento de los ciudadanos; sin embargo se puede definir como las
circunstancias que permiten tener buenas condiciones de vida
"objetivas" y un alto grado de bienestar "subjetivo", es
decir, se considera la satisfacción individual de necesidades en función de las
expectativas y aspiraciones de las personas. A partir de ello, el logro de la
mejora en la calidad de vida de las personas pasa por integrar aspectos que garanticen
salud, alimentación, educación, empleo, seguridad, entre otras; con la
capacidad de las personas para cubrir expectativas, aspiraciones y necesidades
interactuando y conviviendo en sociedad, logrando confort, satisfacción y
equilibrio individual con su vida. Es por ello que las habilidades sociales es
un factor determinante de vida de las personas, la falta de destrezas sociales
repercute de diferentes maneras en la persona, algunas veces presenta un perfil
inferior a las personas con habilidades sociales, a un largo plazo, las
consecuencias pueden ser graves inhibición social, aislamiento, ansiedad,
inseguridad, baja autoestima, influyendo negativamente en la calidad de vida de
las personas.
Lo antes expuesto se hace presente en el ámbito educativo, ya que
el enseñar, el aprender y desarrollar estas habilidades en los docentes y en los
alumnos es fundamental para conseguir unas óptimas relaciones con los otros, ya
sean de carácter social, familiar, laboral, entre otras. Por otra parte, los docentes
son más sensibles a las necesidades de los demás y poseen mejores instrumentos
para "modelar" su conducta. Modelar, como sabemos, es guiar la
conducta y el pensamiento del otro con el comportamiento y con una actitud
personal al cambio, lo cual significa que puede facilitar de esta manera el
cambio también en las demás personas, en este caso, en los alumnos.
Es importante señalar que el docente representa un factor clave en
la consideración de los aspectos estratégicos para la formación integral del
joven. No hay duda de que su desempeño impacta no sólo lo referido al
aprendizaje del estudiante, sino que “en sí mismo” es un modelo de vida
que los jóvenes perciben continuamente a lo largo de sus estudios. La noción
de integralidad tiene en el profesor la expresión más específica a través de la
cual se posibilita positiva o negativamente gran parte de la energía impulsada
en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Los
docentes deben poseer las herramientas que le permitan desarrollar una actitud
proactiva y facilitadora para la promoción de la calidad de vida. Es necesario
que fortalezca las capacidades comunicativas, para que acompañen a sus alumnos
en el mejoramiento de la calidad de vida de estos. Adquirir y mejorar habilidades sociales, favorecerá el desarrollo
personal, la adaptación a las diferentes situaciones que se den en la vida y
facilitará que las personas no se vean a sí mismas como “extrañas”, si no que
se sientan más integradas con los demás, más capaces, felices y por último una
buena calidad de vida.